Visitar un izakaya en Kioto es sumergirse en la auténtica cultura japonesa de manera casual y cercana. Desde el momento en que cruzas su pequeña entrada, el aroma de yakitori a la parrilla y sake recién servido te envuelve. La atmósfera es acogedora, con luces cálidas y mesas bajas donde locales y turistas comparten risas y platos variados. Pedir es toda una experiencia: desde brochetas de pollo hasta sashimi fresco, todo acompañado de bebidas tradicionales. Para un bloguero, cada rincón ofrece historias y fotos únicas: la barra repleta de botellas, los camareros interactuando con los comensales y los platos presentados con un detalle impecable. Un izakaya no es solo comer, es vivir un pedacito de Japón auténtico.

KIKKOYA
Fué una de esas paradas en Kioto que te recuerdan que no todo tiene que ser alta cocina para ser memorable. Un izakaya acogedor donde probamos auténtico obanzai: cocina casera de Kioto, sencilla, llena de sabor y muy ligada a la temporada. Platos honestos, ambiente local y esa sensación de haber encontrado un sitio de verdad.

Deja una respuesta